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TENERIFE TIENE UN PROBLEMA CON SUS 200.000 TONELADAS DE RESIDUOS ORGÁNICOS

7 oct
5 min de lectura

Del oro negro al oro verde
Tenerife tiene un problema con sus 200.000 toneladas de residuos orgánicos.

EL CABILDO PREPARA MÁS DE 75 MILLONES DE EUROS PARA TRANSFORMAR SU TRATAMIENTO. PERO ENTRE CONSTRUIR LAS PLANTAS Y CONSEGUIR QUE SEPAREMOS NUESTROS RESIDUOS QUEDA UN RETO MUCHO MÁS HUMANO.


🎧 Resumen en 1 minuto

Escucha las claves del artículo.



Hay dos cifras que, puestas una al lado de la otra, cuesta ignorar.

Tenerife genera más de 200.000 toneladas de materia orgánica al año. Sin embargo, la recogida selectiva apenas supera las 2.000 toneladas.

Es decir, sólo alrededor del 1 %.


El resto sigue llegando, en su mayor parte, mezclado con la basura de siempre y termina en el vertedero. Y enterrarlo no solo supone desaprovechar un recurso. También tiene un coste económico y ambiental.


El Cabildo de Tenerife prevé recaudar 13,04 millones de euros entre 2024 y 2027 por los costes asociados a las emisiones generadas por el vertido. Parte de ese dinero servirá precisamente para construir una alternativa, que intente revertir la situación actual.


La respuesta que se prepara es importante: más de 75 millones de euros de inversión, nuevas instalaciones, tratamiento de la materia orgánica que llega separada y también de la que continúa llegando mezclada, apoyo a los municipios y 691 nuevos contenedores.


La infraestructura empieza a moverse.


Ahora falta algo bastante más complicado: que nos movamos nosotros.


TENERIFE TIENE UN PROBLEMA CON SUS 200.000 TONELADAS DE RESIDUOS ORGÁNICOS


La diferencia entre generar más de 200.000 toneladas y separar apenas 2.000 no es una pequeña desviación sobre lo previsto.


¡Es una brecha enorme!


La planificación inicial confiaba en que una parte importante de la materia orgánica llegaría al Complejo Ambiental de Tenerife mediante la recogida selectiva municipal. Pero la triste realidad es que, no está ocurriendo al ritmo esperado.


La Ley 7/2022 establece responsabilidades diferentes pero conectadas: los ayuntamientos deben encargarse de la recogida separada de los biorresiduos y el Cabildo, como administración competente, de su tratamiento.


Simplificando mucho: unos recogen y otro trata.


El problema aparece cuando el primer paso no avanza lo suficiente. Puedes tener capacidad para tratar residuos, pero antes alguien tiene que separarlos.


Y ahí aparece la parte menos tecnológica de toda esta historia.


ENTERRAR RESIDUOS TAMBIÉN TIENE FACTURA


La materia orgánica depositada en vertedero contribuye a generar metano. Y esas emisiones tienen un coste.


La normativa obliga a que los ingresos procedentes de los costes asociados a esas emisiones se reinviertan en actuaciones destinadas a prevenirlas o reducirlas.


En Tenerife hablamos de una previsión de 13,04 millones de euros entre 2024 y 2027.

Hay algo interesante, casi paradójico, en este mecanismo: el propio problema empieza a financiar parte de la solución.


Enterrar materia orgánica deja de ser simplemente el final del recorrido. Su coste contribuye a financiar un modelo que debería conseguir que cada vez llegue menos orgánica al vertedero.


Pero para eso hace falta capacidad de tratamiento.


Y aquí llegan los millones.


MÁS DE 75 MILLONES Y 691 NUEVOS CONTENEDORES


El programa insular plantea nuevas instalaciones en el Complejo Ambiental para poder tratar progresivamente el 100 % de la materia orgánica generada en Tenerife.


La actuación se desarrollará en dos fases y la inversión prevista, incluyendo construcción y explotación, supera los 75 millones de euros.


Además, el programa mantiene el coste cero del tratamiento de la materia orgánica procedente de la recogida selectiva municipal y contempla ayudas para facilitar a los ayuntamientos la implantación de contenedores específicos.


La primera fase incorpora 691 nuevos contenedores, con una inversión cercana a los 222.000 euros, priorizando municipios y mancomunidades que ya disponen de sistemas de recogida o están implantándolos.


Y hay una decisión especialmente significativa: las nuevas instalaciones no se limitarán a tratar aquello que los ciudadanos hayan separado correctamente.


También deberán enfrentarse a la materia orgánica que sigue llegando mezclada.


Es una solución pragmática porque reconoce la realidad actual. Pero deja una cuestión que habrá que observar: qué calidad y qué salida tendrá el material recuperado cuando la orgánica llegue mezclada con otras fracciones.


Separar bien desde el principio sigue importando… ¡Mucho!


LO QUE APRENDIMOS EN ARUCAS NO CABE EN UNA PLANTA


En modoBIM conocemos una pequeña parte de este problema desde otra perspectiva.

Durante el piloto de tokenMYs en Arucas comprobamos algo aparentemente obvio que, cuando diseñas soluciones, puede dejar de serlo: la distancia importa.


Algunos usuarios que dejaron de participar no tenían un contenedor de orgánica suficientemente cerca de casa, especialmente en zonas periféricas.


Puedes crear una aplicación. Puedes diseñar incentivos. Puedes entregar bolsas identificadas. Puedes explicar perfectamente el sistema.


Pero si después alguien tiene que recorrer demasiado camino para tirar una bolsa, tienes un problema.


La tecnología no acorta esa distancia.


Nuestra experiencia nos llevó a una referencia muy sencilla: intentar que el punto de depósito estuviera a menos de cinco minutos andando.


Por eso los 691 contenedores anunciados para Tenerife son importantes.


Pero tener el contenedor cerca tampoco resuelve todo.


EL CONTENEDOR ES NECESARIO. EL HÁBITO TAMBIÉN


En Arucas encontramos otras fricciones.


Había que entender cómo funcionaba el sistema, disponer de la llave correspondiente, utilizar las bolsas con código y completar un proceso inicial que para algunas personas podía resultar demasiado largo.


También había hogares que generaban poca materia orgánica y se hacían una pregunta absolutamente lógica: ¿me compensa desplazarme para depositar una bolsa tan pequeña?


Son detalles.


Y precisamente por eso importan.


Cuando hablamos de sostenibilidad solemos diseñar grandes sistemas y después esperamos que miles de pequeñas decisiones cotidianas encajen perfectamente dentro de ellos.


No siempre ocurre.


Un contenedor cerca de casa es una condición necesaria. Pero probablemente no sea suficiente.


Hay que hacerlo fácil, comprensible y, cuando sea posible, conseguir que la persona perciba que su gesto sirve para algo.


DEL RESIDUO INVISIBLE AL GESTO RECONOCIDO


Esta es una de las ideas que seguimos explorando en modoBIM.


Lo hicimos con tokenMYs y ahora esa experiencia también alimenta nuestro trabajo con HO2, trasladando parte de ese aprendizaje al ámbito turístico de Canarias.


Un alojamiento genera residuos orgánicos de manera constante. Pero también es un lugar donde podemos explicar, medir y reconocer determinados comportamientos sostenibles dentro de una experiencia mucho más amplia.


Porque quizá el reto no consista únicamente en pedir a alguien que separe.

Quizá tengamos que conseguir que separar deje de ser un gesto invisible.


Tenerife está preparando plantas, inversión y nuevos contenedores. Todo eso es imprescindible y la magnitud del problema justifica el esfuerzo.


Pero las cifras vuelven a recordarnos dónde estamos: 200.000 toneladas generadas y apenas 2.000 separadas.


La distancia entre ambos números no se cerrará únicamente con hormigón, maquinaria y tecnología.


También habrá que cerrarla caminando esos cinco minutos hasta el contenedor.


Y procurando que, cuando lleguemos hasta él, tengamos una buena razón para volver mañana.




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