RETO CORPORATIVO SOSTENIBLE
- Juan Pedro Dyangani Ose

- 1 jul
- 6 min de lectura

CUANDO LA EMPRESA ACTIVA EL IMPACTO DE SUS TRABAJADORES MEDIANTE GAMIFICACIÓN, MYS Y RECONOCIMIENTO SOCIAL
Durante años, la sostenibilidad corporativa se ha explicado mirando casi siempre hacia dentro de la empresa: oficinas eficientes, reducción de papel, reciclaje, movilidad sostenible, ahorro energético, teletrabajo o compras responsables.
Todo eso importa, pero quizá ha llegado el momento de hacer una pregunta más ambiciosa:
¿Qué ocurre con las acciones sostenibles que una persona realiza fuera de su horario laboral?
Separar residuos en casa.
Ir en bicicleta. Usar transporte público.
Comprar en comercios locales.
Reducir plásticos.
Participar en actividades con impacto positivo.
Elegir planes culturales o turísticos más responsables.
Normalmente, esas acciones quedan en el ámbito privado: son decisiones personales, invisibles para la empresa y desconectadas de su estrategia de sostenibilidad.
Pero ¿y si pudieran formar parte de una historia compartida?
QUÉ ES UN RETO CORPORATIVO SOSTENIBLE
Un Reto Corporativo Sostenible es una dinámica en la que una empresa anima, reconoce o incentiva las acciones sostenibles de sus trabajadores, incluso cuando ocurren fuera de su jornada laboral.
La idea central es sencilla: si la empresa motiva una acción sostenible, esa acción también puede repercutir positivamente en la propia empresa.
No porque la empresa se apropie del gesto individual, sino porque actúa como facilitadora e incentivadora del cambio.
Desde modoBIM, esta idea puede conectarse con los MYs, la moneda virtual de modoBIM, para crear retos donde las personas reciben reconocimiento por acciones sostenibles y contribuyen a un marcador colectivo de impacto.
Una persona actúa. La acción se valida. Recibe MYs. Su equipo suma. La empresa visualiza impacto agregado. Y la comunidad gana pequeñas acciones positivas que antes no existían o no se reconocían.
Lo importante es que no se crea solo un sistema de puntos… Se crea una historia.
EL PROBLEMA NO ES SOLO CLIMÁTICO: TAMBIÉN ES PSICOLÓGICO
Uno de los grandes bloqueos de la sostenibilidad es la apatía.
Sabemos que la crisis climática es urgente, pero muchas veces la percibimos como algo demasiado grande, lejano o abstracto. Sentimos que nuestras acciones son pequeñas gotas en un océano de inacción.
Y cuando una persona siente que su gesto no sirve, deja de intentarlo.
Por eso las campañas basadas en la culpa o en la prohibición suelen chocar contra una resistencia cognitiva muy humana. No porque la gente no quiera cambiar, sino porque el cambio se presenta como pérdida, sacrificio o carga moral.
Quizá el secreto no sea insistir más, sino diseñar mejor: hacer que la opción sostenible sea más fácil, más atractiva, más visible y más reconocida.
No se trata de obligar más… Se trata de motivar mejor.
EXIGENCE: RECONOCIMIENTO SOCIAL FRENTE A INCENTIVO ECONÓMICO
El proyecto europeo EXIGENCE aporta una clave especialmente interesante: no siempre hace falta gastar grandes cantidades de dinero para cambiar comportamientos.
Una de sus líneas se basa en la gamificación asimétrica, mediante rankings Top-K y Bottom-M.
El Top-K reconoce a quienes mejor lo hacen y el Bottom-M muestra a quienes están en la parte menos eficiente. En este sentido, el equilibrio importa: la estrategia más eficaz no consiste en señalar a muchas personas, sino en premiar a muchas y señalar a muy pocas, es decir, un K grande y un M pequeño.
¿Por qué? Porque el reconocimiento social puede actuar como multiplicador de la aceptación. A veces, ser reconocido por el grupo pesa más que recibir una pequeña recompensa económica. Y evitar quedar en una posición socialmente incómoda puede mover más que un incentivo monetario limitado.
En una empresa, esto debe aplicarse con sensibilidad.
El objetivo no es avergonzar, sino reconocer a muchos, inspirar al grupo y generar orgullo colectivo.
DE LA MONEDA SOCIAL Ğ1 O JUNA A LOS MYS
La moneda social Ğ1 o Juna, basada en la Teoría Relativa de la Moneda de Stéphane Laborde, ofrece otra referencia para pensar en nuevas formas de valor. Su lógica se apoya en el Dividendo Universal, donde cada miembro de una red de confianza crea diariamente la misma cantidad de moneda.
A diferencia de modelos especulativos, la Ğ1 plantea una moneda creada por humanos, de bajo consumo energético y orientada a la economía social y local.
Los MYs no tienen por qué replicar ese modelo, pero sí pueden tomar una inspiración valiosa: una moneda virtual puede ser mucho más que un premio, puede ser una forma de reconocer valor social y ambiental.
En un reto corporativo sostenible, los MYs pueden funcionar como una capa de motivación y relato. No solo como puntos, saldo o recompensa, sino como la prueba de que una acción cotidiana tiene valor para la persona, para la empresa y para el territorio.
“THE FUN THEORY”: SI QUIERES CAMBIAR HÁBITOS, REDUCE LA FRICCIÓN
El concepto The Fun Theory, impulsado originalmente por Volkswagen y citado por Yoigo, dejó una lección muy clara con el experimento de las escaleras convertidas en un piano gigante.
La idea era sencilla: si subir por las escaleras resulta más divertido, más personas elegirán esa opción frente a las escaleras mecánicas.
No fue culpa. No fue una orden. No fue una charla sobre salud.
Fue diseño de experiencia.
Y esa es una lección enorme para la sostenibilidad: cuando una acción se vuelve lúdica, visible e interactiva, la voluntad deja de ser el único motor del cambio.
Porque la voluntad se agota.
El juego, en cambio, puede convertir un gesto puntual en hábito.
Aplicado a una empresa, el reto corporativo sostenible no debería parecer un formulario aburrido ni una obligación más dentro del plan ESG. Debería sentirse como una experiencia viva: retos, niveles, logros, equipos, MYs, rankings positivos, historias internas y reconocimiento entre compañeros.
La sostenibilidad no tiene por qué ser solemne para ser rigurosa.
También puede ser motivadora.
LA SOSTENIBILIDAD LABORAL YA ES RENTABILIDAD
La sostenibilidad laboral ha dejado de ser un simple logo en la web.
Los datos apuntan a un cambio claro: el 86% de las empresas españolas ya conocen los ODS y un 49% vincula directamente la sostenibilidad con su rendimiento económico.
Este punto es fundamental, dado que la sostenibilidad ya no es solo reputación, también puede ser eficiencia, ahorro, diferenciación, cultura interna y atracción de talento.
Empresas como Moeve, antes Cepsa, o Liberty Seguros están avanzando hacia los Centros de Trabajo Sostenibles.
El caso de Liberty Seguros es especialmente ilustrativo: la compañía implementó un incentivo de 0,37 euros por kilómetro recorrido en bicicleta al trabajo, con un ahorro de más de 26.000 toneladas de CO₂.
Más allá de la cifra, el mensaje es claro: cuando una empresa incentiva una conducta sostenible, esa conducta puede escalar… Y cuando escala, deja de ser un gesto aislado para convertirse en estrategia.
MOVILIDAD, TELETRABAJO Y ENERGÍA
Hay otro dato relevante: la climatización y la iluminación suponen alrededor del 50% del consumo energético del sector servicios.
Esto conecta con decisiones muy concretas: teletrabajo, movilidad sostenible, uso eficiente de oficinas, reducción de desplazamientos y cultura de bajo impacto.
La empresa no solo puede actuar sobre sus instalaciones. También puede impulsar hábitos que reduzcan impactos asociados a la movilidad, el consumo o la vida diaria de sus equipos.
Aquí los MYs pueden servir como herramienta de conexión:
MYs por movilidad sostenible o teletrabajo.
MYs por separar residuos orgánicos.
MYs por reducir plásticos.
MYs por apoyar comercios o planes con impacto positivo.
MYs por proponer mejoras ambientales aplicables a la empresa.
Eso sí... Lo importante no es convertirlo todo en una competición… Lo importante es crear una cultura donde el impacto positivo se vea, se valore y se pueda contar.
STORYTELLING INTERNO: DE EMPLEADO A PROTAGONISTA
Los datos sirven para convencer, pero las historias sirven para movilizar.
El estudio de la EHU sobre el caso de la multinacional EMC2 refuerza el papel del storytelling como herramienta clave de comunicación interna.
Cuando una empresa trata a su equipo como un simple recurso que debe cumplir normas, la sostenibilidad se vuelve burocrática, pero cuando convierte a las personas en protagonistas de una misión compartida, cambia la relación emocional con el proyecto.
El trabajador ya no “cumple una normativa”:
Participa en un reto.
Suma a un equipo.
Gana MYs con la App HO2.
Ve su impacto.
Forma parte de una historia.
Y eso es mucho más poderoso que cualquier manual corporativo.
INCENTIVAR NO ES VIGILAR
Este enfoque tiene potencial, pero debe diseñarse con responsabilidad.
Un reto corporativo sostenible no puede convertirse en una herramienta de control sobre la vida privada de los trabajadores, y tampoco debe penalizar a quien no participe.
No todas las personas tienen las mismas condiciones: horarios, cargas familiares, salud, movilidad, ingresos, distancia al trabajo o acceso a alternativas sostenibles.
Por eso el sistema debe ser voluntario, flexible, inclusivo, positivo, transparente y basado en confianza.
La empresa no debe preguntar “por qué no participas”, debe diseñar tantas formas de participar que cada persona pueda encontrar una manera realista de sumar.
DE LA SOSTENIBILIDAD POR OBLIGACIÓN A LA SOSTENIBILIDAD POR DESEO
La gran idea de fondo es esta: estamos pasando de una sostenibilidad basada en la culpa a una sostenibilidad basada en el diseño inteligente de incentivos.
Para modoBIM, el reto corporativo sostenible puede ser una evolución natural de su visión: unir sostenibilidad, tecnología, juego, datos e impacto positivo.
Los MYs pueden reconocer acciones sostenibles. La gamificación puede ayudar a vencer la apatía. El storytelling puede convertir métricas en cultura. Las empresas pueden activar compromiso real. Las personas pueden sentirse protagonistas, no simples receptoras de campañas.
La pregunta ya no es solo cuántas acciones sostenibles hace una empresa dentro de sus paredes.
La pregunta es más ambiciosa:
¿Cuántas acciones positivas puede inspirar una empresa en la vida cotidiana de las personas que forman parte de ella?
Ahí está el verdadero reto corporativo.
No en parecer más sostenible, sino en ser capaz de activar más sostenibilidad alrededor.



