LA SOSTENIBILIDAD GLOBAL NECESITA ENTENDER CADA TERRITORIO
- Juan Pedro Dyangani Ose

- 13 ago
- 7 min de lectura

EL NUEVO ESTÁNDAR DEL WTTC REFUERZA LA VERIFICACIÓN HOTELERA Y ABRE UN NUEVO DEBATE SOBRE CÓMO MEDIR LA SOSTENIBILIDAD EN CANARIAS
El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) ha dado un paso importante con Hotel Sustainability Basics.
El programa, lanzado en 2022 y utilizado ya por más de 8.000 hoteles en 85 países, evoluciona desde un modelo basado principalmente en la autodeclaración hacia una certificación verificada por terceros.
Y eso, de entrada, es una buena noticia.
La sostenibilidad necesita cada vez menos declaraciones y más evidencias. No debería bastar con incluir palabras como verde, responsable o sostenible en una web, una memoria corporativa o una campaña de marketing. Las empresas tienen que ser capaces de demostrar qué están haciendo realmente.
El cambio del WTTC llega, además, en un momento especialmente relevante, con una Unión Europea que está endureciendo las reglas para combatir el greenwashing y mejorar la fiabilidad de las afirmaciones ambientales.
El avance, por tanto, tiene sentido.
Pero también pone sobre la mesa algo que desde Canarias conocemos bien: la sostenibilidad global necesita entender cada territorio.
UN ESTÁNDAR PENSADO PARA LLEGAR MUY LEJOS
Hotel Sustainability Basics nació con una lógica bastante clara.
Crear una puerta de entrada sencilla a la sostenibilidad hotelera mediante doce criterios que pudieran ser aplicados en alojamientos de prácticamente cualquier parte del mundo.
El marco se desarrolló durante la cumbre global del WTTC celebrada en Manila en 2022, con la participación de once grandes grupos hoteleros. Entre ellos estaban Meliá Hotels International, Barceló Hotel Group y NH Hotel Group, junto a compañías internacionales como Accor, Radisson, Jin Jiang o Louvre Hotels Group.
España, por tanto, tuvo presencia en el proceso.
Pero representar a grandes cadenas hoteleras españolas no significa necesariamente representar todas las realidades del turismo español.
Mucho menos las insulares.
Un grupo que gestiona cientos de establecimientos repartidos por decenas de países trabaja con una estructura completamente diferente a la de un pequeño alojamiento rural de La Palma, un hotel independiente en Gran Canaria o un apartahotel familiar de Fuerteventura.
Eso no invalida el estándar.
Explica simplemente para qué está diseñado.
Para ser replicable.
Y ahí está, precisamente, su principal fortaleza y también una de sus limitaciones: cuanto más universal tiene que ser un sistema, más difícil resulta que pueda profundizar en las particularidades de cada lugar.
VERIFICAR ES UN AVANCE. COMPRENDER EL TERRITORIO ES OTRA CAPA
La nueva etapa de Hotel Sustainability Basics incorpora verificadores externos.
El WTTC delega este trabajo en organizaciones internacionales como SGS o GREENVIEW, mediante procedimientos que pueden incluir revisión documental y acompañamiento remoto.
El modelo busca ser accesible, sencillo y escalable.
Tiene lógica.
Si quieres verificar miles de alojamientos en 85 países, necesitas procedimientos capaces de funcionar de forma homogénea.
El problema no está en esa metodología.
El límite aparece cuando pretendemos que esa comprobación sea suficiente para interpretar todo lo que significa la sostenibilidad de un alojamiento concreto.
En Canarias hay factores que adquieren un peso especialmente importante: el agua, la energía, los residuos, la movilidad, la dependencia exterior, el consumo de productos locales o la capacidad limitada del propio territorio.
No es lo mismo gestionar determinados recursos en un territorio continental que hacerlo en una isla.
Tampoco es igual analizar únicamente si existe una política ambiental que comprobar cómo participa el viajero, qué impacto generan sus acciones o cuánto valor económico asociado a la sostenibilidad permanece en el destino.
Una certificación puede comprobar criterios.
El territorio añade contexto.
CANARIAS YA TIENE HISTORIA EN ESTA CONVERSACIÓN
Y aquí aparece una parte especialmente interesante.
El propio WTTC plantea Hotel Sustainability Basics como un primer escalón dentro de un camino que puede continuar hacia estándares más exigentes y alineados con los criterios del Global Sustainable Tourism Council (GSTC).
Dentro de ese ecosistema existen sistemas como Travelife, Green Key, Green Globe, EarthCheck o Biosphere.
Biosphere tiene, además, una relación directa con Canarias.
Su origen está vinculado al Instituto de Turismo Responsable, creado tras la Conferencia Mundial de Turismo Sostenible celebrada en Lanzarote en abril de 1995, con el patrocinio de organismos internacionales como UNESCO, la Organización Mundial del Turismo, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Unión Europea.
En 2015, Lanzarote se convirtió además en el primer destino del mundo certificado bajo el estándar Biosphere Responsible Tourism.
Treinta años después de aquella conferencia, Biosphere integra también los doce criterios de Hotel Sustainability Basics dentro de su metodología.
Hay algo interesante en esta trayectoria.
Canarias no llega tarde a la conversación sobre turismo sostenible.
Estuvo en algunos de sus primeros grandes debates internacionales.
Por eso quizá deberíamos recuperar parte de aquella ambición y recordar que desde las islas también se pueden construir modelos capaces de aportar conocimiento al resto del mundo.
DE tokenMYs A HO2: UNA CAPA LOCAL PARA LA SOSTENIBILIDAD
Una de las principales conclusiones que nos dejó tokenMYs fue sencilla: la sostenibilidad insular tiene más posibilidades de generar impacto cuando parte del valor económico, los datos y el conocimiento que produce permanecen también en el territorio.
Ese aprendizaje está hoy detrás de HO2.
HO2 parte de una mecánica distinta, pero mantiene esa misma idea de fondo: conseguir que la sostenibilidad no sea solo una exigencia que se acredita, sino también una actividad que genera participación, información y valor local.
El viajero realiza una acción sostenible en su alojamiento, registra una evidencia mediante una aplicación y esa acción puede ser validada utilizando inteligencia artificial.
A cambio obtiene MYs, una moneda digital pensada para conectar esas acciones con experiencias y servicios del territorio.
Para los alojamientos, el objetivo es generar información trazable sobre lo que realmente ocurre y convertir determinadas acciones ambientales en datos que puedan servir para mejorar su gestión y apoyar futuros procesos de sostenibilidad.
La diferencia está en intentar pasar de una fotografía puntual a una actividad continua.
No comprobar únicamente que existe un procedimiento. En este sentido, también es clave registrar que algo está ocurriendo, es decir:
Que alguien participa.
Que existe una evidencia.
Que se genera un dato.
Y que esa acción puede terminar conectando al visitante con el tejido económico local.
Ahí es donde se produce la conexión con aquella lección de tokenMYs: hacer que una acción sostenible no termine únicamente en una métrica o en un certificado, sino que pueda generar conocimiento, participación y valor que permanezcan en el propio territorio.
HO2 no nace para sustituir Biosphere, Green Key, Travelife, Ecostars o Hotel Sustainability Basics.
La intención es otra.
Construir una capa complementaria, pensada desde la realidad de un territorio insular y capaz de conectar la sostenibilidad global con lo que realmente ocurre en cada destino.
Si HO2 quiere ocupar precisamente ese espacio complementario, la oportunidad para modoBIM no está en competir con las certificaciones existentes, sino en ayudar a los alojamientos a integrarlas mejor con su realidad diaria y con el territorio en el que operan.
DE LA CERTIFICACIÓN A LA INTEGRACIÓN: UNA OPORTUNIDAD PARA modoBIM
Este nuevo escenario también abre una oportunidad interesante para modoBIM.
Si los estándares internacionales avanzan hacia una sostenibilidad cada vez más verificable, el espacio no tiene por qué estar en crear otro sello que compita con ellos. Puede estar precisamente en ayudar a los alojamientos a conectar esos estándares con lo que ocurre realmente en su día a día y en el territorio donde operan.
Ahí es donde HO2 puede encontrar un posicionamiento diferente.
Un hotel puede trabajar con Biosphere, Green Key, Travelife, Ecostars o Hotel Sustainability Basics y, al mismo tiempo, utilizar HO2 como una capa complementaria para registrar acciones, generar evidencias trazables, implicar al viajero y conectar parte de esa actividad con la economía local.
Para modoBIM, esto amplía también la propuesta de valor. No se trataría únicamente de ofrecer una aplicación, sino de ayudar a los alojamientos a convertir sus compromisos de sostenibilidad en acciones, datos y evidencias verificables, integrando los estándares internacionales con la realidad insular.
HO2 podría convertirse así en la herramienta tecnológica dentro de una solución más amplia: acompañamiento, implantación, seguimiento y generación de información útil para la gestión ambiental del alojamiento.
Es un enfoque que todavía tenemos que validar con casos reales, pero que cambia sustancialmente la posición del proyecto.
No competir con las certificaciones, sino ayudar a que funcionen mejor cuando aterrizan en Canarias.
Y, al mismo tiempo, conseguir que una parte mayor del conocimiento, los datos y el valor generados por ese proceso permanezcan en el territorio.
Ese encaje puede convertirse en una propuesta de valor clara para modoBIM, pero sigue siendo una hipótesis que tenemos que validar fuera del laboratorio.
Y TODAVÍA TENEMOS QUE DEMOSTRAR QUE FUNCIONA
También aquí queremos mantener los pies en el suelo.
HO2 no es hoy una solución implantada en los alojamientos turísticos de Canarias.
La aplicación y el panel de administración funcionan como prototipo, pero el proyecto continúa en fase de testeo de laboratorio y todavía no existe un alojamiento real integrado.
En mayo de 2026, HO2 ganó el reto “Fomentar un turismo más sostenible y responsable” del LayOver Summit, dentro de un ecosistema de innovación turística en el que participan empresas y entidades del sector turístico canario.
Ese reconocimiento es importante porque demuestra que existe interés alrededor del problema que intentamos resolver.
Pero un reconocimiento no sustituye a un piloto.
La siguiente fase es precisamente la más importante: trabajar con alojamientos reales, generar datos reales y comprobar hasta qué punto el modelo aporta valor.
LO GLOBAL Y LO LOCAL NO TIENEN QUE COMPETIR
Probablemente esta sea la idea más importante de todo el debate.
No necesitamos elegir entre estándares internacionales y soluciones locales.
Necesitamos que trabajen juntos.
Los primeros aportan reconocimiento, metodología, comparabilidad y una estructura común.
Las soluciones locales pueden añadir aquello que inevitablemente se pierde cuando un modelo tiene que funcionar igual en decenas de países: contexto, participación, conocimiento del territorio y capacidad para conectar la sostenibilidad con la economía que existe alrededor del alojamiento.
Canarias ya demostró hace treinta años que podía participar en la construcción de nuevas formas de entender el turismo sostenible.
Ahora el reto es seguir evolucionando esa idea.
tokenMYs nos dejó aprendizajes.
HO2 intenta aprovecharlos y convertirlos en algo nuevo, aunque todavía falta demostrar que funciona.
Y ahí está precisamente el siguiente paso, encontrar los primeros alojamientos turísticos de Canarias dispuestos a probarlo, medirlo y mejorarlo con nosotros.
Porque la sostenibilidad global puede establecer grandes principios. Pero para generar impacto de verdad, también necesita entender cada territorio.



