SER MÁS SOSTENIBLES SIN PERDER LA IDENTIDAD
- Juan Pedro Dyangani Ose

- hace 3 días
- 5 Min. de lectura

CUANDO LA RSC Y LOS CRITERIOS ESG LLEGAN AL CORAZÓN DEL PRODUCTO
Durante mucho tiempo, la sostenibilidad en las grandes empresas se ha gestionado en paralelo al negocio principal. Memorias de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), informes ESG, compromisos a largo plazo… documentos necesarios, sí, pero a menudo desconectados de aquello que realmente define a una marca: sus productos.
Hoy ese enfoque ya no es suficiente. El contexto regulatorio, la presión social y el cambio en la conciencia del consumidor están empujando a las grandes compañías a ir más allá del relato y a tomar decisiones que afectan directamente al diseño, los materiales y los procesos industriales.
Durante años, la respuesta parecía incierta, especialmente para productos icónicos, reconocibles al instante y con millones de unidades en circulación. Sin embargo, los últimos movimientos de grandes compañías demuestran que esta dicotomía es falsa: evolucionar no implica renunciar a lo que una marca es, sino redefinirlo desde la coherencia y la responsabilidad.
El reciente anuncio de Babybel sobre la transformación de su icónico envoltorio, junto con el debate abierto en torno a LEGO y el uso del plástico en productos de larga duración, nos ofrece una oportunidad perfecta para reflexionar sobre qué significa hoy asumir una RSC real y alineada con criterios ESG.
En este nuevo contexto, cada vez más marcas se enfrentan a una pregunta clave que resume bien el momento actual: ¿es posible ser más sostenibles sin perder la identidad?.
DEL INFORME ESG AL OBJETO COTIDIANO
Los criterios ESG (Environmental, Social & Governance) han ganado peso en los últimos años, impulsados tanto por la regulación europea como por los mercados financieros. Sin embargo, el gran reto sigue siendo el mismo: cómo traducir esos indicadores en decisiones tangibles.
Cambiar un envase, un material o un proceso productivo no es un gesto simbólico. Es una decisión que afecta a:
Costes industriales
Logística y cadena de suministro
Experiencia de usuario
Relación con proveedores
Impacto ambiental
Por eso, cuando una empresa lo hace, está llevando la sostenibilidad desde el PowerPoint hasta la estantería del supermercado o la habitación de juegos de un niño.
BABYBEL: SOSTENIBILIDAD VISIBLE, SIN ROMPER LA EXPERIENCIA
El caso de Babybel es especialmente interesante porque toca un elemento profundamente emocional y reconocible. Su envoltorio no es solo un envase: forma parte del ritual de consumo.
La marca ha decidido reducir el uso de plástico y apostar por soluciones más coherentes con sus compromisos ambientales, manteniendo intactos los elementos clave de su identidad. No es una ruptura, es una evolución.
Desde una perspectiva de RSC y ESG, esta decisión tiene varias lecturas:
Ambiental (E): reducción de materiales problemáticos y mejora del perfil de residuos.
Social (S): respuesta a una demanda ciudadana clara por productos más responsables.
Gobernanza (G): coherencia entre discurso corporativo y decisiones operativas.
Babybel demuestra que la sostenibilidad no tiene por qué ser invisible ni sacrificable. Puede integrarse de forma natural en productos de gran consumos.
LEGO Y EL DILEMA DEL PLÁSTICO: CUANDO EL PROBLEMA ES TAMBIÉN LA SOLUCIÓN
Hablar de LEGO es hablar de plástico. Y precisamente por eso, su caso es más complejo y, a la vez, más honesto.
Las piezas de LEGO están diseñadas para durar décadas, pasar de generación en generación y mantener una precisión milimétrica. Desde el punto de vista ambiental, esto abre un debate incómodo pero necesario:
¿Es siempre negativo un material como el plástico cuando se utiliza en productos de larguísima vida útil?
LEGO lleva años investigando alternativas: plásticos de origen vegetal, materiales reciclados, nuevos compuestos… pero también ha reconocido públicamente que no todas las alternativas cumplen todavía con los estándares técnicos y de seguridad necesarios.
Este enfoque conecta directamente con una visión madura de la RSC:
No prometer soluciones milagro.
No sustituir un problema por otro.
Priorizar el impacto real frente a soluciones rápidas.
Desde el prisma ESG, LEGO plantea una cuestión clave para muchas industrias: la sostenibilidad no es solo cambiar materiales, sino repensar el ciclo de vida completo del producto.
IDENTIDAD, DURABILIDAD Y RESPONSABILIDAD
Uno de los grandes aprendizajes del debate en torno a LEGO es que la durabilidad también es un valor ambiental. Un producto que no se rompe, no se reemplaza y no se desecha rápidamente reduce su impacto a largo plazo.
Esto obliga a matizar discursos simplistas y a entender la sostenibilidad como un equilibrio entre:
Materiales
Uso
Tiempo
Reutilización
Circularidad
Las grandes marcas, precisamente por su escala, tienen la capacidad de abordar esta complejidad. Y también la obligación.
LA NUEVA RSC: COHERENCIA O IRRELEVANCIA
La Responsabilidad Social Corporativa ya no puede limitarse a acciones periféricas o campañas puntuales. Hoy se evalúa en función de preguntas muy concretas:
¿Este producto genera residuos evitables?
¿Este envase está diseñado pensando en su final de vida?
¿Esta empresa asume su impacto o lo externaliza?
¿Existe coherencia entre lo que se comunica y lo que se fabrica?
Las marcas que no integren estas preguntas en su núcleo estratégico corren el riesgo de perder legitimidad, especialmente entre las generaciones más jóvenes.
EL PAPEL DE LAS GRANDES EMPRESAS EN EL CAMBIO SISTÉMICO
Es importante decirlo con claridad: la transición hacia modelos más sostenibles no puede recaer solo en el consumidor. Elegir mejor es importante, pero elegir entre opciones mal diseñadas tiene un recorrido limitado.
Cuando una gran empresa cambia un envase, redefine un estándar.
Cuando invierte en investigación de materiales, empuja a toda su cadena de valor.
Cuando asume errores y comunica límites, eleva el nivel del debate.
Babybel y LEGO, desde enfoques distintos, muestran que la sostenibilidad corporativa real es incómoda, compleja y lenta, pero también mucho más transformadora.
ESG COMO BRÚJULA, NO COMO ESCAPARATE
Uno de los riesgos actuales es convertir los criterios ESG en un simple ejercicio de informar. Pero los casos analizados apuntan a otra dirección: usar el ESG como brújula para la toma de decisiones.
Eso implica aceptar tensiones, asumir costes a corto plazo y, en ocasiones, explicar por qué ciertas soluciones todavía no son viables.
Paradójicamente, esa transparencia es lo que genera más confianza.
EVOLUCIONAR SIN DEJAR DE SER RECONOCIBLES
La sostenibilidad ya no va de parecer responsables, sino de serlo en aquello que más impacto genera. Y en el caso de las grandes marcas, eso significa tocar producto, procesos y modelo de negocio.
Babybel demuestra que se puede cambiar sin romper la experiencia.
LEGO demuestra que no todo cambio es inmediato, pero que no actuar tampoco es una opción.
Ambos casos reflejan una misma idea: la identidad de marca no se pierde cuando evoluciona; se pierde cuando se queda atrás.
La RSC y los criterios ESG, bien entendidos, no son un freno a la innovación. Son el marco que permite que esa innovación tenga sentido en un planeta con límites.
Y quizá esa sea la gran lección para las grandes empresas del siglo XXI: “No se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo coherente, medible y con honestidad”.



