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EL HORMIGÓN TAMBIÉN TENDRÁ MEMORIA

hace 4 minutos
5 min de lectura

Del oro negro al oro verde
El hormigón también tendrá memoria

LA CONSTRUCCIÓN EUROPEA ESTRENA SU PASAPORTE DIGITAL Y CONVIERTE LA TRAZABILIDAD DE LOS MATERIALES EN UNA NUEVA PIEZA DEL PROYECTO.


Desde el 8 de enero de 2026, los productos de construcción en Europa han entrado en una etapa distinta. Cada saco de cemento, cada panel aislante o cada perfil de acero deja de ser simplemente un material que llega a una obra: pasa a formar parte de una cadena de información que debe poder explicar de dónde viene, de qué está hecho y qué opciones tendrá cuando termine su vida útil.


No hablamos de una etiqueta voluntaria ni de una nueva ficha técnica que se guarda en una carpeta y se olvida. El Reglamento (UE) 2024/3110 introduce el Pasaporte Digital de Producto como una pieza clave de esa trazabilidad. Y el cambio llega a un sector que sigue siendo responsable de en torno al 30 % de los residuos generados en la Unión Europea.


La idea es sencilla: si conocemos mejor los materiales desde el principio, podemos tomar mejores decisiones antes de que se conviertan en residuos.


EL PROBLEMA NO EMPIEZA CUANDO TERMINA LA OBRA


Durante mucho tiempo, la gestión de residuos en construcción se ha tratado como una cuestión que aparece casi al final del proceso. Se redacta un plan, se estiman cantidades, se definen destinos y después se documenta qué ha ocurrido.


Pero cuando el residuo ya existe, buena parte de las decisiones importantes se tomaron meses o incluso años antes.


Un exceso de material, una solución difícil de desmontar o la elección de un producto con pocas posibilidades de reutilización no nacen en el contenedor de obra. Nacen en el proyecto.


Ahí está uno de los cambios más interesantes del nuevo enfoque europeo. El Pasaporte Digital de Producto desplaza la conversación hacia el origen. La trazabilidad deja de limitarse a justificar qué hicimos con un residuo y empieza a ayudarnos a entender qué estamos introduciendo en un edificio desde el primer momento.



UN PASAPORTE QUE ACOMPAÑA AL MATERIAL


El Reglamento (UE) 2024/3110 sustituye al marco europeo anterior, el Reglamento (UE) nº 305/2011, e incorpora una lógica mucho más vinculada al dato y al ciclo de vida.


El Pasaporte Digital de Producto está planteado como un identificador digital único asociado al producto. Puede recoger información sobre su composición, origen o lugar de fabricación, huella de carbono y posibilidades de reutilización o reciclaje.


Lo importante no es solo qué información contiene, sino que pueda acompañar al material durante su recorrido.


Fabricantes, distribuidores, proyectistas, constructoras y, más adelante, quienes tengan que rehabilitar, desmontar o gestionar esos materiales podrán consultar una historia que antes quedaba repartida entre documentos y sistemas diferentes.


La aplicación del nuevo Reglamento ya ha comenzado, pero el despliegue del Pasaporte Digital de Producto será progresivo. La Comisión Europea deberá desarrollar mediante actos delegados el sistema específico para los productos de construcción, incluidos sus identificadores, niveles de acceso y funcionamiento del registro digital.


Por tanto, no estamos todavía ante un gran registro europeo plenamente operativo para todos los materiales, sino ante una infraestructura normativa y digital que se irá construyendo por fases.


Las prestaciones ambientales también se incorporarán gradualmente. Determinadas características empiezan a declararse desde 2026, otras lo harán a partir de 2030 y una tercera fase llegará en 2032.


El horizonte está claro, aunque la transición será necesariamente progresiva.


EL BIM LLEVABA AÑOS HABLANDO ESTE IDIOMA


Aquí aparece una conexión especialmente interesante.


Un modelo BIM no es solo una representación tridimensional del edificio. Su valor está en que cada elemento puede incorporar información no gráfica: cantidades, propiedades, materiales, procedencia, mantenimiento, clasificación o destino previsto.


Un muro puede ser geometría, pero también datos. Una ventana puede ser una pieza representada en tres dimensiones, pero también un conjunto de propiedades consultables. Un metro cúbico de hormigón puede formar parte de una medición y, al mismo tiempo, de una futura estrategia de circularidad.


Cuando esa información se estructura desde el proyecto, es posible cuantificar materiales y residuos antes de construir, detectar excesos, comparar alternativas y plantear soluciones con menor impacto.


Incluso la inteligencia artificial puede añadir una capa útil para analizar opciones de diseño y comparar escenarios antes de que una decisión llegue a obra.


Por eso el Pasaporte Digital de Producto no resulta tan extraño desde la lógica BIM. Europa está haciendo obligatoria una cultura de trazabilidad que el BIM lleva años permitiendo técnicamente: vincular el objeto físico con el dato que explica qué es y cómo se comporta a lo largo del tiempo.


Y hay un detalle especialmente significativo: el propio Reglamento contempla que el futuro sistema europeo del Pasaporte Digital de Producto mantenga la interoperabilidad con BIM.


No es una conexión que haya que imaginar. Está integrada en la propia evolución del marco normativo.


EN CANARIAS, REHABILITAR TAMBIÉN SIGNIFICA CONOCER


Esta conversación tiene además una lectura muy concreta desde Canarias.


Buena parte de nuestra actividad construida pasa por la rehabilitación de viviendas, alojamientos turísticos, edificios existentes o patrimonio. En esos proyectos, antes de decidir qué conservar, sustituir o desmontar, necesitamos conocer qué tenemos delante.


Un modelo BIM enriquecido con datos puede convertir ese diagnóstico en una base de decisiones mucho más precisa. Saber qué materiales existen, en qué cantidades y con qué características ayuda a estimar residuos, planificar reutilizaciones y reducir incertidumbres.


El marco español refuerza además esta tendencia. El PEMAR 2025-2035, la Ley 7/2022 y la normativa relacionada con la gestión de residuos de construcción empujan hacia una acreditación cada vez más completa de lo que realmente ocurre con los residuos, no solo de lo que se había previsto hacer con ellos.


Cada vez será más difícil separar proyecto, construcción, residuos y datos como si fueran mundos diferentes.


EUROPA EMPIEZA A CONSTRUIR EDIFICIOS CON MEMORIA


Mientras el sistema europeo de Pasaportes Digitales de Producto toma forma, algunos países llevan ya años experimentando con una idea muy parecida: registrar los materiales de un edificio para saber qué tenemos hoy y qué podremos recuperar mañana.


Países Bajos es uno de los casos más interesantes. Allí se ha extendido el uso de pasaportes de materiales y de plataformas como Madaster, que permiten registrar información sobre el origen, la calidad, la localización y las posibilidades de desmontaje de los materiales incorporados a un edificio.


El objetivo es que esos materiales no desaparezcan dentro de la construcción como recursos anónimos, sino que puedan volver a localizarse y reutilizarse cuando llegue una rehabilitación o un desmontaje.


La administración neerlandesa también ha ido incorporando criterios relacionados con circularidad, reutilización de materiales, facilidad de desmontaje y comportamiento ambiental de los edificios.


Es una señal de que la circularidad empieza a pasar del discurso a criterios que pueden medirse.


Alemania está avanzando por otra vía. El DGNB, Consejo Alemán de Construcción Sostenible, ha desarrollado su propio Building Resource Passport, pensado para documentar los recursos presentes tanto en edificios nuevos como existentes y analizar aspectos relacionados con materiales, reciclaje y circularidad.


Son iniciativas diferentes y no equivalen todavía al futuro Pasaporte Digital de Producto regulado por la Unión Europea. Pero anticipan algo importante: el edificio empieza a entenderse también como un banco de materiales y de información.


Cuando estos inventarios, los futuros pasaportes de producto y los modelos BIM puedan intercambiar datos con facilidad, la trazabilidad dejará de ser una documentación añadida al proyecto para convertirse en parte de su propia infraestructura digital


CONSTRUIR CON DATOS, NO SOLO CON PLANOS


El nombre modoBIM nació de una forma de entender el proyecto: “Construir información alrededor de lo que vamos a construir físicamente”.


Por eso resulta significativo ver cómo la normativa europea y algunas de las experiencias que ya se están desarrollando en países como Países Bajos o Alemania se acercan a una lógica que forma parte del BIM desde su origen.


El verdadero reto no será crear un pasaporte porque lo pida un reglamento. Será conseguir que esa información sirva para diseñar mejor, comprar mejor, mantener mejor, rehabilitar mejor y generar menos residuos.


Porque un dato que solo cumple una obligación administrativa aporta poco. Un dato conectado con decisiones reales puede cambiar un proyecto.


El hormigón tendrá memoria. También el acero, los aislamientos y los revestimientos.


La pregunta es qué haremos con toda esa información cuando la tengamos disponible.


Ahí empieza la parte realmente interesante.



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