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SRR 2026: EL RECICLAJE ENTRA EN SU ERA INTELIGENTE


Del oro negro al oro verde
SRR 2026: el reciclaje entra en su era inteligente

INTELIGENCIA ARTIFICIAL, TRAZABILIDAD Y NUEVAS NORMAS ESTÁN TRANSFORMANDO EL SECTOR DE LOS RESIDUOS EN UNA OPORTUNIDAD ECONÓMICA Y AMBIENTAL


Del 9 al 11 de junio, IFEMA Madrid acogió una nueva edición de SRR 2026, la Feria Internacional de la Recuperación y el Reciclado. A simple vista, podría parecer una feria más del sector ambiental. Empresas expositoras, maquinaria, tecnología, regulación, contactos profesionales. Pero lo que se vio allí cuenta una historia mucho más profunda: el reciclaje está dejando de ser una actividad invisible para convertirse en uno de los grandes espacios de innovación industrial, tecnológica y económica de los próximos años.


Y esto importa... Porque durante demasiado tiempo hemos hablado del reciclaje como si fuera solo una cuestión de buena voluntad ciudadana: separar mejor, usar el contenedor adecuado, reducir residuos.


Todo eso sigue siendo necesario, pero SRR 2026 muestra que el siguiente salto no depende únicamente de lo que hacemos en casa, sino de cómo se rediseña toda la cadena de valor.


La recuperación de materiales ya no va solo de toneladas tratadas. Va de datos, automatización, trazabilidad, inteligencia artificial, maquinaria más flexible y modelos normativos que obligan a pensar de otra manera.


LA IA ENTRA EN LA PLANTA DE RECICLAJE


Uno de los mensajes más claros de esta edición fue la llegada de la inteligencia artificial a los procesos de clasificación.


Empresas como Tomra presentaron sistemas capaces de optimizar la recuperación de materiales en flujos complejos de residuos. Y centros como Circe mostraron aplicaciones de robótica avanzada con visión artificial para seleccionar componentes de alto valor en residuos electrónicos.


Esto no es un detalle técnico menor. En los residuos electrónicos hay materiales críticos, como cobre, metales preciosos o tierras raras. Muchos de ellos son difíciles de recuperar de forma manual, lenta y rentable. Pero cuando la visión artificial entra en juego, lo que antes era residuo puede empezar a comportarse como recurso estratégico.


Aquí aparece una oportunidad muy interesante: muchas plantas de tamaño medio no van a desarrollar estas soluciones desde cero. Necesitarán empresas capaces de integrar inteligencia artificial, visión artificial y automatización en instalaciones ya existentes. No se trata de construir todo de nuevo, sino de hacer más inteligente lo que ya existe.


Y esa es una idea muy poderosa también para Canarias: innovar no siempre significa empezar desde cero. A veces significa mirar una infraestructura existente y preguntarse cómo puede funcionar mejor.


EL DATO SE CONVIERTE EN UN NUEVO MATERIAL


Si antes hablábamos de recuperar plástico, cartón, metales o componentes electrónicos, ahora también tenemos que hablar de recuperar información.


La feria mostró soluciones como sistemas RFID para envases reutilizables, pesaje embarcado conectado a la nube, plataformas digitales para vehículos fuera de uso y herramientas que permiten pasar de procesos basados en papel, llamadas o estimaciones manuales a flujos de datos estructurados.


Un caso muy interesante es el caso del piloto del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, vinculado al monitoreo inteligente de contenedores para mejorar las adicciones de residuos.


Esto cambia por completo la forma de gestionar residuos.


Cuando sabemos qué se recoge, dónde, cuándo, en qué cantidad y con qué nivel de calidad, la gestión deja de ser reactiva. Podemos optimizar rutas, reducir costes, anticipar necesidades, justificar decisiones y generar informes útiles para cumplir con nuevas exigencias de trazabilidad.


En otras palabras: el dato empieza a ser tan importante como el residuo.


Y aquí hay una reflexión incómoda, pero necesaria. Muchas organizaciones todavía hablan de economía circular sin tener datos fiables sobre sus propios flujos de residuos. Sin medición, la sostenibilidad se queda en relato. Con datos, se convierte en una gestión más eficiente.


MAQUINARIA MÁS EFICIENTE: MENOS PARADAS, MÁS VALOR


Otro de los grandes bloques de SRR 2026 fue la maquinaria. Pero el enfoque ya no está solo en la potencia. El verdadero diferencial está en la eficiencia operativa.


Sistemas de cambio rápido de ejes, trituradoras modulares, equipos móviles de alta capacidad y soluciones para residuos húmedos o pegajosos apuntan a una misma dirección: reducir tiempos de parada y aumentar la flexibilidad de las plantas.


Esto puede parecer muy industrial, pero tiene una lectura económica sencilla. Cada hora en la que una planta no funciona tiene un coste. Cada avería larga afecta a la rentabilidad. Cada atasco reduce la capacidad de recuperación.


Por eso, renovar maquinaria no debería explicarse solo como una mejora técnica. También puede entenderse como una inversión para evitar pérdidas, mejorar la continuidad del servicio y aumentar la capacidad de adaptación ante residuos cada vez más diversos.


En un sector donde los márgenes pueden ser ajustados, la eficiencia no es un lujo… Es una ventaja competitiva.


LA NORMATIVA NO ES SOLO OBLIGACIÓN: TAMBIÉN PUEDE SER OPORTUNIDAD


El cuarto gran eje de la feria fue la regulación. Y aquí aparece uno de los grandes temas pendientes: el SDDR, el sistema de depósito, devolución y retorno.


En otros países europeos ya forma parte del día a día. En España todavía está en fase de definición y despliegue progresivo, pero el mensaje parece claro: todo lo relacionado con máquinas de retorno, logística inversa, gestión de depósitos, envases reutilizables y responsabilidad ampliada del productor va a ganar protagonismo.


También se presentaron nuevos modelos vinculados a la responsabilidad ampliada del productor, como Cartón Circular, adaptado al Real Decreto 1055/2022, y soluciones de recogida de proximidad como Minipuntos Limpios, como se refleja en una noticia reciente del Diario de Avisos.


La normativa muchas veces se percibe como una carga. Pero en sostenibilidad, quien solo espera a que algo sea obligatorio suele llegar tarde. Las empresas que entienden antes el cambio regulatorio pueden diseñar servicios, tecnologías y modelos de negocio antes que el resto.


Sobre esta cuestión, uno de los trabajos más interesantes asociados a este tema es el informe que realiza la empresa RVM Systems.


La pregunta ya no es si el sector tendrá que transformarse... La pregunta es quién llegará preparado.


LO QUE SRR 2026 NOS DICE SOBRE EL FUTURO DEL RECICLAJE


SRR 2026 deja una conclusión clara: el reciclaje está entrando en una nueva etapa.


Una etapa donde la innovación no está solo en reciclar más, sino en reciclar mejor. Donde la tecnología no sustituye la responsabilidad humana, sino que puede ayudar a que esa responsabilidad tenga más impacto. Donde los residuos dejan de verse como un problema aislado y empiezan a entenderse como parte de un sistema económico, logístico y ambiental mucho más amplio.


Para modoBIM, esta lectura conecta directamente con una idea que defendemos desde hace tiempo: la sostenibilidad necesita herramientas concretas. Necesita datos, incentivos, trazabilidad, tecnología útil y modelos que funcionen en la vida real.


Porque no basta con decir que queremos una economía circular, tenemos que construirla.


Y construirla implica plantas más inteligentes, empresas más preparadas, ciudadanía mejor conectada con el impacto de sus acciones y administraciones capaces de activar nuevos modelos de colaboración.


El reciclaje del futuro no será solo más verde. Será más digital, más medible, más automatizado y, sobre todo, más estratégico.


La oportunidad está delante. Ahora toca decidir si queremos mirar el cambio desde fuera o participar en su construcción.

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