top of page

CANARIAS YA NO QUIERE MÁS TURISTAS


Del oro negro al oro verde
Canarias ya no quiere más turistas

LAS INSTITUCIONES DE LAS ISLAS QUIERE MEJORES TURISTAS, CON LA IDEA DE ABRIR UNA NUEVA ETAPA DONDE LA SOSTENIBILIDAD, LA TRAZABILIDAD Y EL VALOR REAL PARA EL TERRITORIO SERÁN CLAVES PARA COMPETIR


Durante años, el éxito turístico de Canarias se ha medido con una cifra casi automática: cuántos turistas llegan.


Más llegadas. Más ocupación. Más récords. Más volumen.


Pero algo está cambiando.


Canarias cerró 2025 con una facturación turística histórica: 23.185 millones de euros. Un récord absoluto. Sin embargo, el mensaje institucional que marcó el inicio de 2026 no fue una celebración sin matices, sino una advertencia de cambio: ya no se trata solo de contar turistas.


Y esa frase, aunque parezca sencilla, resume un giro profundo.


Canarias no está diciendo que no quiera turismo. Está diciendo algo mucho más importante: quiere un turismo mejor alineado con el territorio que lo sostiene.

Un turismo que genere más valor. Que reparta mejor sus beneficios. Que cuide los recursos. Que respete la identidad local. Que no convierta la sostenibilidad en un adorno, sino en una condición real para operar.


Porque el futuro turístico de Canarias ya no va de crecer por crecer. Va de crecer mejor.


DE LA CANTIDAD AL VALOR: EL CAMBIO QUE YA ESTÁ EN MARCHA


El nuevo modelo turístico canario se puede resumir en una idea clara: menos obsesión por el volumen y más atención al valor.


Esto significa que el objetivo ya no es únicamente superar el número de visitantes del año anterior. El reto ahora es atraer a un perfil de turista que:


  • Gaste más en el destino.

  • Valore la autenticidad del territorio.

  • Consuma productos y experiencias locales.

  • Respete los espacios naturales.

  • Elija alojamientos comprometidos con la sostenibilidad.

  • Busque coherencia entre lo que se promete y lo que realmente se hace.


El turista que Canarias quiere atraer no busca únicamente sol y playa. Busca identidad. Busca paisaje. Busca gastronomía local. Busca experiencias con sentido.


Y, cada vez más, busca una pregunta incómoda pero necesaria:

¿Mi estancia está ayudando al destino o solo lo está consumiendo?


Esa pregunta cambia por completo la forma en que un alojamiento turístico debe presentarse, gestionarse y diferenciarse.


Porque en el nuevo escenario, no basta con tener buenas fotos, buena ubicación y buenas valoraciones. Cada vez será más importante demostrar, con datos y acciones concretas, que el alojamiento forma parte de la solución.


LA SOSTENIBILIDAD TURÍSTICA DEJA DE SER OPCIONAL


Durante mucho tiempo, hablar de sostenibilidad en turismo podía parecer una ventaja competitiva. Algo que algunos alojamientos incorporaban para diferenciarse.

Hoy, ese enfoque se queda corto.


Con la entrada en vigor de la Ley 6/2025 de Ordenación Sostenible del Uso Turístico de Viviendas, Canarias empieza a establecer un marco mucho más exigente para los alojamientos turísticos.


La actividad turística en una vivienda o alojamiento ya no puede entenderse como un derecho automático. Empieza a estar vinculada a criterios ambientales verificables.

Entre los requisitos que aparecen en este nuevo escenario destacan aspectos como:


  • La eficiencia energética certificada.

  • El uso de energías renovables para la producción de agua caliente sanitaria.

  • La gestión de residuos alineada con la economía circular.

  • La reducción progresiva de la huella de carbono.

  • La planificación de una transición energética realista.


Esto tiene una consecuencia directa: la sostenibilidad ya no será solo una forma de comunicar mejor, sino una condición para poder competir.

Y aquí aparece una diferencia importante.


Quien actúe ahora podrá adaptarse con tiempo, ordenar sus mejoras, comunicar sus avances y posicionarse mejor ante el nuevo turista sostenible.


Quien espere hasta que la presión normativa sea inevitable tendrá que adaptarse con prisa, con menos margen y probablemente con más coste.


EL TURISTA SOSTENIBLE YA NO ES UN NICHO


Uno de los errores más habituales es pensar que el turista sostenible pertenece a un segmento pequeño, casi anecdótico.


Pero el comportamiento del mercado dice otra cosa.


Cada vez más viajeros filtran alojamientos por criterios de sostenibilidad. Cada vez más plataformas incorporan señales, sellos o indicadores ambientales. Y cada vez más turistas están dispuestos a elegir opciones que les ofrezcan confianza, coherencia y transparencia.


La sostenibilidad, cuando se demuestra bien, no resta atractivo. Lo aumenta.


Un alojamiento que puede acreditar una buena gestión energética, una reducción de residuos, un uso responsable del agua o una conexión real con el producto local no compite únicamente por precio.


Compite por valor.


Y eso es especialmente relevante para hoteles pequeños, apartamentos turísticos y viviendas vacacionales en Canarias. Porque mientras las grandes cadenas suelen tener más recursos para certificarse y comunicar su compromiso, muchos alojamientos pequeños todavía tienen una oportunidad abierta para diferenciarse.


Pero esa oportunidad tiene una condición: hay que pasar del discurso a la evidencia.


No basta con decir “somos sostenibles”. Hay que poder demostrarlo.


EL PROBLEMA NO ES QUERER MEJORAR. ES SABER POR DÓNDE EMPEZAR


Muchos alojamientos turísticos quieren adaptarse, pero se enfrentan a una barrera muy común: la sostenibilidad parece demasiado grande, demasiado técnica o demasiado cara.


Eficiencia energética. Residuos. Agua. Huella de carbono. Certificaciones. Normativa. Plataformas. Datos. Comunicación.


Todo parece llegar a la vez.


Por eso, el reto no es solo cumplir. El reto es ordenar el camino.


Un alojamiento no necesita transformarlo todo de golpe. Necesita saber cuál es su punto de partida, qué mejoras tienen más impacto, cuáles son obligatorias, cuáles generan ahorro, cuáles ayudan a vender mejor y cuáles pueden certificarse de forma progresiva.


Ahí es donde el enfoque modular cobra sentido.


La sostenibilidad turística no debería plantearse como una montaña imposible de subir, sino como una escalera.


Un primer diagnóstico. Una primera mejora. Una primera certificación. Un primer dato verificable. Una primera comunicación honesta al cliente.


Y desde ahí, seguir avanzando.


HO2: CERTIFICACIONES POR SERVICIOS PARA AVANZAR POR ETAPAS


Desde modoBIM trabajamos en HO2, un modelo de acompañamiento pensado para hoteles, apartamentos turísticos y viviendas vacacionales que necesitan adaptarse al nuevo escenario turístico canario de forma práctica, progresiva y verificable.


La idea es sencilla: en lugar de esperar a tener una certificación global compleja, el alojamiento puede avanzar mediante certificaciones por servicios.


Cada mejora concreta puede convertirse en una pieza verificable del perfil sostenible del alojamiento:


  • Eficiencia energética.

  • Gestión de residuos.

  • Reducción de huella de carbono.

  • Uso de producto local.

  • Ahorro de agua.

  • Energías renovables.

  • Movilidad sostenible.

  • Digitalización de procesos ambientales.

  • Incentivos sostenibles mediante la moneda virtual MYs.


Este enfoque tiene una gran ventaja: permite empezar… Y empezar, en este momento, es clave.


Porque cada servicio certificado puede convertirse en un argumento real de venta. No como greenwashing, sino como prueba concreta de avance.


Además, HO2 se apoya en la moneda virtual MYs como una herramienta para incentivar comportamientos sostenibles dentro y fuera de los alojamientos. Esto permite premiar acciones concretas como separar correctamente los residuos orgánicos, reducir consumos, participar en experiencias responsables, elegir movilidad sostenible o implicarse en dinámicas de impacto positivo durante la estancia.


De esta forma, la sostenibilidad deja de ser solo una obligación normativa o un mensaje comercial. Se convierte en una experiencia participativa, medible y conectada con el visitante.


Un alojamiento puede decir: “hemos implementado un sistema verificable de gestión de residuos orgánicos”.


O: “hemos reducido consumos mediante un plan de eficiencia energética”. O: “incentivamos acciones sostenibles de nuestros huéspedes a través de MY”. O: “hemos iniciado una transición por etapas para cumplir con los nuevos criterios ambientales”.

Eso es mucho más potente que una frase genérica sobre compromiso ambiental.


QUÉ PUEDE HACER HOY UN ALOJAMIENTO TURÍSTICO EN CANARIAS


El nuevo modelo turístico canario ya no es una tendencia lejana. Es una realidad estratégica, normativa y comercial.


Por eso, el mejor momento para actuar no es cuando la obligación apriete. Es antes.

Un alojamiento turístico puede empezar con pasos muy concretos:


  1. Realizar un diagnóstico inicial

    Conocer el consumo energético, la gestión actual de residuos, el uso de agua y la huella ambiental aproximada.


  2. Definir un plan de transición por etapas

    Priorizar las acciones de mayor impacto y menor complejidad inicial.


  3. Certificar servicios concretos

    Avanzar de forma modular, sin esperar a tener todo perfecto desde el primer día.


  4. Incorporar trazabilidad ambiental

    Usar herramientas que permitan medir y demostrar las mejoras realizadas.


  5. Comunicar con honestidad

    Mostrar avances reales, evitar promesas vacías y convertir la sostenibilidad en parte de la experiencia del cliente.


  6. Actualizar el posicionamiento en plataformas

    Adaptar la comunicación del alojamiento al nuevo perfil de turista que busca sostenibilidad, autenticidad y confianza.


No se trata de hacerlo todo a la vez. Se trata de no quedarse quietos.


EL NUEVO CONTRATO ENTRE TURISMO Y TERRITORIO


Canarias no está rechazando el turismo. Está redefiniendo su relación con él.


Y esa diferencia es fundamental.


El turismo seguirá siendo una actividad clave para el archipiélago. Pero el modelo que viene exigirá más responsabilidad, más datos, más transparencia y más conexión con el territorio.


El alojamiento turístico del futuro no será solo un lugar donde dormir. Será una pieza activa dentro del destino.


Una pieza que consume recursos, sí… Pero también puede reducir impactos, generar valor local, educar al visitante y participar en una economía más circular.


El reto no es menor. Pero la oportunidad tampoco.


Porque quienes entiendan este cambio antes que los demás no solo cumplirán mejor con la normativa. También podrán atraer a un turista más consciente, más exigente y más dispuesto a valorar aquello que está bien hecho.


La sostenibilidad ya no es un extra… Es la nueva condición de entrada.


Y en Canarias, la implantación de estos preceptos ya ha empezado.


¿Te vas a quedar atrás?

bottom of page