245 CANDIDATURAS, 16 FINALISTAS Y UNA PREGUNTA DESDE CANARIAS

EL CIRCULAR PACKAGING CHALLENGE 2026 ABRE NUEVAS OPORTUNIDADES PARA LA INNOVACIÓN EUROPEA. ¿QUÉ PAPEL ESTÁ JUGANDO CANARIAS EN ESTE ESCENARIO?
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EL CIRCULAR PACKAGING CHALLENGE 2026 ABRE NUEVAS OPORTUNIDADES PARA LA INNOVACIÓN EUROPEA. ¿QUÉ PAPEL ESTÁ JUGANDO CANARIAS EN ESTE ESCENARIO?
245 candidaturas de 68 países. Solo 16 plazas para la final. Y una pregunta que nos gustaría poder responder desde Canarias.
El próximo 19 de noviembre, Madrid acogerá la final del Circular Packaging Challenge 2026, una iniciativa impulsada por Ecoembes y TheCircularLab para encontrar soluciones que ayuden a transformar el futuro de los envases.
La organización está evaluando las propuestas recibidas y todavía no conocemos los nombres de las finalistas. Tampoco se ha hecho pública la procedencia de todas las startups participantes.
Así que hay algo que, por ahora, no podemos saber: ¿se ha presentado alguna iniciativa desde Canarias?
Puede que sí. Puede que no. Lo interesante es que esta incógnita abre una reflexión que va más allá del concurso: cómo conseguimos que las soluciones que desarrollamos desde las islas conecten con las oportunidades que se están generando fuera de nuestro territorio.
CIRCULAR PACKAGING CHALLENGE 2026: EL PREMIO ESTÁ MÁS ALLÁ DEL DINERO
Esta tercera edición cerró sus inscripciones el pasado 18 de septiembre, con 245 candidaturas interesadas en desarrollar soluciones para mejorar la circularidad de los envases.
El programa plantea cuatro retos vinculados a necesidades del sector: materiales y diseños circulares, reducción y reutilización de envases, recuperación de materiales y herramientas digitales para mejorar su trazabilidad.
Las 16 startups seleccionadas presentarán sus propuestas en Madrid ante empresas, especialistas en economía circular y representantes del mundo de la inversión.
Las cuatro ganadoras recibirán 4.000 euros cada una. Pero hay un detalle que merece mucha más atención que los 16.000 euros repartidos en premios.
Ecoembes promoverá y financiará al menos dos proyectos piloto, facilitando que algunas de estas tecnologías puedan probarse en condiciones reales.
Además, las participantes tendrán la oportunidad de conectar con empresas del sector interesadas en encontrar soluciones para sus propios desafíos.
Y eso, para una startup, puede valer mucho más que cualquier premio económico.
Quienes hemos trabajado desarrollando proyectos innovadores sabemos que una cosa es conseguir que una tecnología funcione y otra muy distinta encontrar quién esté dispuesto a utilizarla.
Puedes tener una buena idea, un equipo preparado y resultados prometedores. Pero si no consigues colaboradores, clientes o entornos donde demostrar su utilidad, avanzar se vuelve complicado.
Por eso, este tipo de iniciativas son interesantes. No se limitan a reconocer proyectos. También intentan acercarlos al mercado.
Una prueba piloto puede convertirse en una colaboración. Una colaboración, en una referencia comercial. Y esa primera referencia puede facilitar que una solución llegue mucho más lejos.
ESPAÑA TIENE PROTAGONISTAS. ¿Y CANARIAS?
Para entender el valor del programa, merece la pena revisar sus anteriores ediciones.
En 2022, Fych Technologies consiguió uno de los premios con una propuesta relacionada con la circularidad de los materiales. También participaron otras empresas españolas, como Blue Room Innovation.
Dos años después, cuatro startups españolas estuvieron entre las 16 finalistas.
ADBioplastics, desde Valencia, trabaja con bioplásticos compostables.
Bumerang Takeaway (ahora es parte de Vytal Global) propone sistemas de envases reutilizables para la comida para llevar.
CoCircular apuesta por digitalizar la gestión de residuos.
Y Blue Room Innovation desarrolla soluciones digitales para mejorar la trazabilidad.
Como muestra de la evolución de estos proyectos, Bumerang Takeaway fue adquirida en julio de 2025 por la compañía alemana Vytal Global, especializada en sistemas de reutilización de envases.
En general, son proyectos diferentes, pero comparten algo importante: buscan resolver problemas concretos mediante tecnologías que puedan aplicarse fuera del laboratorio.
Además, Blue Room Innovation ya había llegado a la final de 2022.
Su presencia en distintas ediciones demuestra que participar en estos ecosistemas también puede formar parte de una estrategia continuada para darse a conocer y encontrar nuevas oportunidades.
¿Y qué sabemos de Canarias?
En las relaciones públicas de finalistas de 2022 y 2024 no hemos identificado iniciativas canarias. Sin embargo, no podemos concluir que ninguna empresa de las islas se presentara.
Tampoco sabemos si entre las 245 candidaturas de 2026 hay alguna procedente del archipiélago.
La organización no ha publicado ese desglose y, por ahora, no disponemos de información que permita confirmarlo.
Es importante aclararlo, porque no sería justo interpretar la falta de datos como una falta de iniciativa.
Pero la pregunta sigue siendo pertinente.
¿Estamos aprovechando suficientemente las oportunidades que ofrecen estos programas para dar visibilidad a la innovación canaria?
Nuestra condición insular nos enfrenta a desafíos particulares: gestión de residuos, dificultades logísticas, dependencia de suministros y presión sobre determinados recursos naturales.
También nos ofrece algo valioso: la posibilidad de probar soluciones en un territorio con necesidades muy concretas.
Si una tecnología consigue funcionar en Canarias, puede generar aprendizajes útiles para otros territorios que afrontan problemas similares.
Quizá deberíamos dedicar tanto esfuerzo a desarrollar nuestras soluciones como a encontrar las oportunidades que necesitan para crecer. Porque una buena experiencia desarrollada en Canarias también puede aportar valor mucho más allá de nuestras islas.
DE GREYPARROT A tokenMYs: HACER VISIBLE LO QUE ANTES NO PODÍAMOS MEDIR
Hay una historia de la primera edición que merece ser recordada.
En 2022, Greyparrot, una startup británica especializada en utilizar inteligencia artificial para analizar residuos, recibió una mención de honor en el Circular Packaging Challenge.
No ganó el premio principal, pero continuó desarrollando su tecnología.
En 2025, su nombre aparecía entre las empresas respaldadas por Una Terra, una entidad de inversión especializada en economía circular que anunció el cierre de un fondo de 50 millones de euros.
No significa que aquella mención de honor provocara su crecimiento posterior. Sería simplificar demasiado una trayectoria empresarial.
Pero sí nos recuerda algo: conseguir visibilidad y establecer relaciones puede ser importante incluso cuando no se gana un concurso.
Desde modoBIM conocemos bien la dificultad de transformar una idea ambiental en una solución que pueda funcionar en el mundo real.
Con tokenMYs exploramos una forma diferente de gestionar los residuos orgánicos, utilizando bolsas identificadas mediante códigos QR y un sistema de incentivos digitales para fomentar la participación ciudadana.
La propuesta permitía vincular determinadas acciones de separación de residuos con información verificable y reconocimientos para quienes participaban.
No es la misma tecnología que utiliza Greyparrot. Tampoco resuelve exactamente el mismo problema. Pero existe un punto de encuentro: convertir información que antes resultaba difícil de obtener en datos útiles para mejorar los procesos de gestión ambiental.
Nuestra experiencia también nos enseñó que la tecnología, por sí sola, no garantiza que un proyecto consiga consolidarse.
Necesita colaboración, pruebas reales y un modelo que permita mantenerlo en el tiempo. Y, sobre todo, encontrar organizaciones dispuestas a confiar en esa tecnología y ayudar a que siga evolucionando.
En ese sentido, el Circular Packaging Challenge ofrece una referencia interesante.
Eso no significa que tokenMYs cumpla automáticamente los requisitos de esta convocatoria, centrada específicamente en la circularidad de los envases.
Pero sí nos invita a identificar otros programas donde la trazabilidad, los incentivos y la digitalización ambiental puedan encontrar socios y oportunidades de desarrollo.
Y esa reflexión debería extenderse a otras iniciativas innovadoras que están naciendo en Canarias. Porque el siguiente paso no siempre consiste en crear una tecnología nueva. A veces consiste en conseguir que una solución que ya hemos probado llegue a las personas y organizaciones adecuadas.
UNA OPORTUNIDAD PARA HACER CRECER NUESTRAS SOLUCIONES
El 19 de noviembre conoceremos las propuestas ganadoras del Circular Packaging Challenge 2026. Antes sabremos qué startups han conseguido llegar a la final.
Ojalá entre ellas encontremos representación española. Y, por qué no, alguna iniciativa nacida en Canarias.
De momento, no tenemos datos para afirmarlo ni para descartarlo.
Lo que sí sabemos es que programas como este facilitan conexiones que pueden resultar decisivas para el crecimiento de una empresa innovadora.
Desde Canarias tenemos retos que resolver, experiencias que compartir y soluciones con potencial para aportar valor más allá de nuestro territorio.
La cuestión no es únicamente si hay alguna startup canaria entre las 245 candidaturas.
Es qué podemos hacer para que más proyectos de las islas conozcan estas oportunidades, participen en ellas y encuentren colaboradores capaces de ayudarlos a crecer.
Porque innovar es importante, pero no suficiente. También necesitamos generar confianza, encontrar aliados y abrir nuevos caminos.
Desde Canarias tenemos talento, experiencia y soluciones que merecen llegar más lejos. Ahora toca encontrar las oportunidades para hacerlas crecer. Y experiencias como las de Bumerang y Greyparrot, con trayectorias diferentes, nos recuerdan que una solución innovadora puede encontrar oportunidades de crecimiento mucho más allá de su lugar de origen.




