CANARIAS LE PIDE DINERO AL TURISTA
- Juan Pedro Dyangani Ose

- 5 ago
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REGNEXT, EL NUEVO FONDO TURÍSTICO VOLUNTARIO QUE OPTA POR TOCAR LA CARTERA DEL TURISTA Y SE OLVIDA DE AYUDAR A MEJORAR EL COMPORTAMIENTO AMBIENTAL DEL VISITANTE
El Gobierno de Canarias ha puesto en marcha RegNext, el Fondo de Regeneración Turística y Restauración de la Naturaleza de Canarias, impulsado junto a la Oficina Española de Turismo en Reino Unido. El mecanismo permite a los viajeros realizar aportaciones voluntarias online para financiar proyectos concretos de conservación ambiental y desarrollo comunitario en las siete islas. La iniciativa llega respaldada por operadores turísticos de peso —easyJet holidays, Jet2.com, Jet2holidays y TUI— y se presenta como una alternativa a la ecotasa obligatoria, una fórmula que Canarias lleva años debatiendo sin llegar a aplicar.
El planteamiento tiene sentido sobre el papel. Canarias recibió 18,4 millones de visitantes en 2025, con una estancia media de nueve días, y a diferencia de Baleares o Cataluña nunca ha impuesto un recargo obligatorio a sus huéspedes. RegNext evita esa vía y apuesta por la donación: el turista que quiera colaborar puede elegir un proyecto —vivienda asequible, restauración de hábitats, adaptación climática, reducción de emisiones— y aportar sin que eso encarezca sus vacaciones. Las autoridades insisten en tres adjetivos: voluntario, rastreable y transparente.
La propuesta es honesta y tiene sentido. Pero, en el fondo, se queda un poco corta.
PEDIR DINERO NO ES LO MISMO QUE PEDIR COMPORTAMIENTO
RegNext resuelve un problema de financiación. No resuelve —ni lo pretende— un problema de comportamiento. Le pide al visitante que abra la cartera; no le pide que cambie una sola de sus prácticas durante la estancia. Un turista puede donar veinte euros al fondo de restauración de hábitats el mismo día en que malgasta agua, genera residuos sin separar o elige un alojamiento sin ninguna certificación ambiental. El gesto económico y el gesto de comportamiento quedan completamente desconectados.
Esa desconexión no es un matiz menor. Es la diferencia entre financiar la sostenibilidad y producirla. Un fondo de donaciones puede ser rastreable en el destino del dinero, pero no mide, ni pretende medir, lo que hace el turista mientras está en la isla. El dinero se destina a buenos proyectos, sí, pero sin pedir al turista que reduzca la huella que deja durante su estancia.
La propia noticia de lanzamiento de RegNext lo sitúa, sin proponérselo, junto a la alternativa real: cita a Copenhague y Berlín como referentes de "programas de recompensas para quienes adoptan prácticas sostenibles durante su viaje". Es decir, la prensa internacional coloca a RegNext en la misma frase que los sistemas que sí atan la contribución del turista a su conducta real. Y ahí está exactamente la diferencia de fondo entre pedir una donación y ofrecer una recompensa.
LA LÓGICA QUE CANARIAS YA CONOCÍA
Este debate no es nuevo para modoBIM. La consultora ha trabajado esta lógica desde su origen, primero con tokenMYs, un proyecto municipal —hoy concluido— centrado en incentivar a los residentes canarios a separar correctamente sus biorresiduos mediante la implantación del quinto contenedor, recompensando la conducta con MYs, la moneda virtual sostenible de modoBIM. tokenMYs demostró algo que RegNext todavía no ha incorporado: que un sistema de recompensas bien diseñado puede vincular una acción medible —depositar el residuo orgánico en el contenedor correcto— con un beneficio tangible para quien la realiza, sin depender de la buena voluntad ni de la disposición a donar.
HO2, el proyecto en el que modoBIM trabaja actualmente y que todavía está en fase de desarrollo, traslada esa misma arquitectura al turista. En lugar de pedirle una aportación desconectada de su estancia, HO2 plantea recompensar con MYs las acciones sostenibles reales que el visitante realiza durante sus vacaciones —empezando por “No solicitar limpieza o cambio de toallas de una habitación”— canjeables por experiencias en el hotel o por actividades locales. El dinero no entra en el sistema desde el bolsillo del turista hacia un fondo genérico; entra en forma de comportamiento verificado, y sale en forma de experiencia. Es la misma pregunta que RegNext deja sin responder, resuelta desde el otro extremo: no cuánto puede donar el visitante, sino qué puede hacer, y cómo se le reconoce por hacerlo.
UNA PRECAUCIÓN QUE CONVIENE NO PERDER DE VISTA
Conviene además no perder de vista una lección reciente. Un estudio del MIT Sloan School of Management sobre más de 380.000 hogares chinos en un programa de recogida de residuos comparó mensajes claros, recompensas económicas y la combinación de ambos. El resultado fue incómodo para cualquier diseñador de incentivos: la recompensa económica, por sí sola, funcionó peor que un mensaje bien explicado, y combinar las dos cosas rindió menos que cualquiera de ellas por separado. La lectura no es que recompensar sea inútil, sino que ninguna recompensa sustituye a la comprensión de por qué la acción importa. Es una advertencia útil tanto para RegNext, cuyo mensaje se centra en el destino del dinero y no en el impacto de la conducta, como para cualquier sistema de recompensas que dé por hecho que el incentivo basta por sí solo.
En este sentido, es fundamental la parte educativa en todos los procesos de implantación de cualquier tipo de solución vinculada con la mejora de las condiciones ambientales del territorio. Y si esto se combina con soluciones basadas en recompensas, es una fórmula adecuada para conectar el comportamiento de usuario con la necesidad de hacer las cosas mejor.
EL RESPALDO DE LAS GRANDES OPERADORAS, Y LO QUE NO DICE
RegNext ya cuenta con el respaldo de easyJet holidays, Jet2, Jet2holidays y TUI, cuatro de los operadores con más peso en la conexión aérea entre Canarias y el Reino Unido. Es un apoyo relevante: significa que el fondo tendrá visibilidad en el momento en que millones de británicos reservan sus vacaciones. Pero también revela hacia dónde apunta el mecanismo. RegNext se piensa, sobre todo, como una pieza de marketing de destino y de relación con el mercado emisor británico, no como una herramienta operativa para transformar lo que ocurre dentro del alojamiento, del restaurante o de la playa mientras el turista está en la isla. Entre las prioridades declaradas del fondo figura incluso la vivienda asequible para residentes, un objetivo legítimo, pero que tensiona la idea de que el dinero del turista sirva, ante todo, para mitigar el propio impacto de su presencia en el territorio, en lugar de redirigir esa presencia hacia una conducta más sostenible
LO QUE CANARIAS PODRÍA PLANTEARSE
RegNext no es un mal instrumento. Es un instrumento parcial. Financia proyectos que Canarias necesita y lo hace sin recurrir a un impuesto que el sector turístico llevaba años resistiendo. Pero un archipiélago que recibe 18,6 millones de visitantes al año 2025, tiene delante una oportunidad mayor que la de gestionar bien las donaciones voluntarias: la de convertir la estancia de cada turista en una fuente activa de comportamiento sostenible, no solo en una fuente pasiva de financiación.
La pregunta que debería acompañar al lanzamiento de RegNext no es si el fondo recaudará lo suficiente. Es si Canarias está dispuesta a dar el paso siguiente: “dejar de pedirle al turista que done por la isla y empezar a recompensarle por cuidarla”.



